miércoles, 9 de febrero de 2011

Reciclá el agua de lluvia

Una forma de cuidar el medio ambiente es utilizarla para uso doméstico; cómo se implementan los sistemas de recolección y para qué sirven; paso a paso, cómo funcionan.


Una forma de cuidar el medio ambiente es utilizarla para uso doméstico; cómo se implementan los sistemas de recolección y para qué sirven; paso a paso, cómo funcionan

Por Laura Caniggia

Aunque suene novedoso, hasta principios del siglo XX, era una práctica de lo más habitual, especialmente en las zonas rurales. La falta de sistemas sanitarios, de conductos acuíferos, obligaba a recolectar el agua de lluvia para reutilizarla. Y como todo vuelve, esta remake llega ahora a nosotras desde las concentraciones urbanas del norte de Europa.

Alemania y Suiza se muestran como las naciones más convencidas de la eficacia de estos sistemas de recolección de lluvia para conservar el agua (buscando todos los medios posibles para lograrlo). Tanto que el país germano subvenciona su instalación en industrias y hogares, lo que hizo que ya sean de uso masivo.

El siglo de las tecnologías nos acercó con un solo clic a lugares muy lejanos, pero todavía no logró resolver algo tan básico y necesario como el acceso al agua. Más de 2.600 millones de personas todavía carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, según la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Sólo el 0,26 por ciento del total del agua del mundo es apta para el uso humano: la de embalses, lagos, ríos y pozos. Por eso es tan importante cualquier avance sustentable que amplíe el acceso al agua.

Los defensores de estos sistemas subrayan que el agua de lluvia, aunque no sea potable, es ideal para el uso doméstico. El consumo en una vivienda supone una media de 150 litros diarios por persona, y la mitad se gasta en el uso del inodoro, el lavarropas, la limpieza general y el riego de las plantas. Sí, la mitad de todos los usos que le das al agua dentro de tu casa no necesita agua pura.


Tormenta de ideas

"La importancia de captar, almacenar y utilizar el agua de lluvia para uso doméstico y consumo humano es de gran relevancia para la mayoría de las poblaciones, sobre todo aquellas que no tienen acceso a este vital líquido, en las que esto permite satisfacer las necesidades básicas de la población y ayuda a prevenir la presencia de enfermedades gastrointestinales", sostiene el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en su informe sobre los usos y el valor social de implementar estos mecanismos.

Aunque en la Argentina sólo existen en muy pocas casas, y en algunas empresas vanguardistas que se dieron la tarea solitaria de averiguar y poner en funcionamiento la recolección de agua de lluvia, en muchas partes del mundo esta idea avanza. Por ejemplo, la Unidad de Tecnología de Desarrollo de la Universidad de Warwick puso en funcionamiento, en Uganda occidental, unos tanques pequeños que hacen de depósito y demuestran que hasta el 80 por ciento de las necesidades de una casa puede satisfacerse con poca cantidad de agua de lluvia.

Ese mismo estudio demostró que, durante la estación seca, alcanza con sólo doce días lluviosos en dos meses para que una familia de cinco pueda obtener el 60 por ciento de toda su agua doméstica del tanque: un total de 118 bidones (de 20 litros cada uno).

España es uno de los países donde más avanzó el comercio de estos sistemas; los consumidores disponen de diversas empresas especializadas que ofrecen varios sistemas y equipos, e incluso se encargan de tramitar las posibles subvenciones de las administraciones para su instalación.

Sin embargo, no todos son avances. En varios estados de los Estados Unidos, el agua de lluvia le pertenece al Estado (sí, así de insólito y lunático) y no a las personas. "El líquido debe caer del cielo a la tierra sin ninguna interferencia o impedimento humano." De otro modo... ¡se está violando la ley!

El agua de lluvia se filtra hasta el subsuelo terrestre y fluye en forma de ríos y lagos, o se evapora de nuevo a la atmósfera. Son funciones necesarias, naturales, que equilibran la marcha de la Tierra. Pero es ilógico pensar que las cantidades que sea posible recolectar de forma doméstica pueden alterar ese funcionamiento.


Así funciona

El objetivo es claro, aunque la imagen pueda resultar utópica: tenemos que atrapar agua de lluvia. Los mejores lugares son lisos y de materiales no porosos; techos de metal o chapa son el ejemplo perfecto. El tamaño, la superficie y la pendiente determinan cuánto vamos a recolectar. La intensidad de la lluvia es también un factor fundamental. Por ejemplo, con una tormenta de 30 l/m2 y una superficie de 150 m2 que sirva para acumular toda el agua, se puede obtener una reserva de 4500 litros.

Para que quede bien claro, un paso a paso.

Area de captación: es el lugar que va a servir para atraer el agua de lluvia. Lo más común es recurrir a los techos impermeables de materiales inocuos (piedras, tejas de cerámica, etc.) que no contengan ningún impermeabilizante que pueda aportar sustancias tóxicas. El ejemplo más claro son los edificios antiguos que estaban dispuestos para que el agua que caía en los tejados fuera hacia un gran depósito subterráneo o semisubterráneo.

Conductos de agua: puede ser la inclinación del techo o conductos que dirijan el agua captada al depósito. Es muy importante contar con un estudio que mida las precipitaciones de la zona de tu casa para dimensionar de la manera más precisa posible el tamaño necesario de los conductos y así evitar que se desborden y que se desaproveche parte del agua.

Filtros: son imprescindibles para eliminar el polvo y las impurezas que acarree el agua. Existen múltiples formas de filtrado que van desde la simple eliminación de las impurezas más gruesas hasta las que permiten la potabilización y el pleno uso del agua. También existen filtros que permiten desechar automáticamente los primeros litros de agua recolectados en cada lluvia para permitir un lavado de la superficie colectora que elimine las impurezas que puedan haberse acumulado.

Depósitos o aljibes: son los espacios en que queda almacenada el agua recolectada. Hay de distintos tamaños en función del agua que se pueda y se quiera almacenar según las necesidades y posibilidades de cada casa. Existen depósitos plásticos especialmente acondicionados para contener esta agua y tanques metálicos, que también pueden ir enterrados. Muchos de los que se atreven a hacer su propio sistema "hecho en casa" usan barriles de petróleo.

Sistemas de control: es el opcional del combo. Sirven para gestionar la alternancia de la utilización del agua de la reserva y de la red general. Cuando el agua de lluvia se acaba, pasa automáticamente a suministrar el agua de la red. En el momento en que vuelve a llover y se recarga el depósito, pasa de nuevo a emplear el agua de la red. Un paso a la modernidad; la que combina la tecnología con el desarrollo sustentable.


¿Que podes hacer con agua de lluvia?

  • * Lavar la vajilla
  • * Lavar el auto
  • * Lavar la ropa
  • * Limpieza general
  • * Regar



Cómo recolectarla
Durante los primeros cinco minutos de lluvia pesada después de un período seco, el agua será desechada empujando el tubo de alimentación a un lado.
Es muy importante contar con un estudio que mida las precipitaciones de la zona de tu casa a fin de dimensionar de la manera más precisa posible el tamaño necesario para los conductos, y así evitar que se desborden y que se desaproveche parte del agua.
Si no podés instalar todo el sistema de recolección de agua, probá cortando una decena de botellas de plástico por la mitad, pegá las partes de abajo, una al lado de la otra, y generá una captación casera (con una media sombra o tul que sirva de filtro).
Pensar siempre esta instalación de manera complementaria a la que proviene de la red general de abastecimiento. Vas a tener que ordenar tus consumos según el agua.

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