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jueves, 23 de agosto de 2012



Las lecciones sexuales de la mosca de la fruta

Moscas de la fruta

Las moscas de la fruta aprenden de sus éxitos y fracasos a la hora de buscar pareja.
Para evitar desperdiciar sus esfuerzos sexuales, las moscas de la fruta machos han aprendido a diferenciar cuándo una hembra les corresponderá sexualmente y cuándo el mero intento de seducción será simplemente una pérdida de tiempo.
Según una investigación científica, las moscas promiscuas inicialmente cortejan a todas las hembras, pero son rechazadas por aquellas que ya han sido apareadas.
Es sabido que las moscas aprenden a identificar a las hembras que han sido apareadas, pero la forma en que lo hacen es un misterio.
El estudio publicado en la revista Nature afirma que las moscas macho huelen una sustancia química llamada feromona, la cual es dejada por otros machos durante el apareamiento.
Los estudios fueron realizados en moscas de la fruta, Drosophila melanogaster. Este insecto es usado ampliamente en estudios genéticos porque se reproduce rápidamente y porque es posible analizar los cambios o las mutaciones presentes en sus estructuras genéticas.
El profesor Barry Dickson y otros científicos del Instituto de Investigaciones de Patología Molecular de Viena, en Austria, llevaron a cabo una serie de estudios para identificar el mecanismo que conduce a este cambio de comportamiento en moscas mayores, el cual las vuelve más precavidas a la hora de buscar pareja.

Feromona

Valiéndose de enfoques complementarios, el equipo demostró que una feromona llamada cVA era la responsable de este comportamiento.
Un zancudo


Los hallazgos de esta investigación podrían ayudar al control de insectos transmisores de enfermedades como la malaria.
Las feromonas son sustancias producidas por un miembro de la especie que modifica el comportamiento de otro.
En el mundo animal, a las feromonas se les atribuye la función de advertir el peligro, delimitar territorios o atraer parejas.
En el caso de los machos, la cVA es depositada en hembras durante el apareamiento en lo que parece ser otro ejemplo de "señalización".
En uno de los experimentos, el equipo de expertos demostró que las moscas macho incapaces de percibir la cVA, ya fuese por una mutación natural o por ingeniería genética, no conseguían distinguir entre hembras apareadas o vírgenes.
En otro experimento se alteraron hembras por medio de la ingeniería genética para producir esa feromona, lo que mantuvo lejos a los machos "interesados", aun cuando las hembras no habían sido apareadas.

Aprendizaje

Las moscas macho nacen preparadas para oler la cVA, pero no necesariamente responden a ella desde el principio. Sin embargo, pronto aprenden a asociar el rechazo en el cortejo con la presencia de esa feromona.
Este proceso de aprendizaje está mediado por una potente sustancia química llamada dopamina, que es secretada por sus cerebros primitivos.
En los insectos, esta sustancia afecta una amplia gama de comportamientos incluyendo el sueño, el movimiento, el cortejo y el aprendizaje.


"Moléculas como la cVA, que causan aversión, podrían ser empleadas para el control de insectos con fines económicos y médicos"
Charalambos Kyriacou, Universidad de Leicester
En los mamíferos, afecta el cerebro y está asociados a la recompensa. Drogas como la cocaína provocan la liberación de grandes cantidades de dopamina.
Al comentar el estudio, el profesor Charalambos Kyriacou, de la Universidad de Leicester, dijo: "Esta investigación muestra cómo un programa de comportamiento instintivo, en este caso el comportamiento de cortejo de las moscas de la fruta machos, puede ser ajustado según la experiencia previa. En otras palabras, incluso en este pequeño insecto está claro que la conducta no está totalmente imbuida en el cerebro".
Y añadió: "Podría esperarse que este fenómeno se encuentre presente en los patrones de cortejo instintivo no sólo de insectos, sino también de animales más grandes".
El experto afirmó que los hallazgos podrían usarse en la lucha contra pestes que afectan los cultivos agrícolas o contra insectos que transmiten enfermedades.
"Moléculas como la cVA, que causan aversión, podrían ser empleadas para el control de insectos con fines económicos y médicos", indicó.

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