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viernes, 8 de febrero de 2013

ARGENTINA



El maltrato a nuestros ancianos

Argentina duplica los estándares internacionales de maltrato a los ancianos. Mientras en muchos países orientales se los cuida y respeta, aquí se suele segregarlos, abandonarlos, enviarlos lejos de la familia. Es el  de una deformación en nuestra cultura, que siente que lo viejo es inservible e inútil.


 


Cambios de comportamiento Cortes, cicatrices o quemaduras Reclusión Aislamiento Depresión Temor y/o ansiedad Confusión mental Falta de higiene Ambiente nocivo Cuidado de salud inadecuado Retiros bancarios extraordinarios Cambios en  de poder Pertenencias extraviadas Firmas extrañas en sus cheques Pocas veces los ancianos levantan denuncias debido a: Les da vergüenza Temen represalias Sienten un menoscabo de su capacidad Lealtad familiar Piensan que les falta credibilidad Temen ser colocados en un asilo para ancianos 

El abuso contra los ancianos puede ocurrirle a cualquier de ellos, ya que no importa su nivel de ingreso, escolaridad, raza, cultura o religión. Este maltrato contra ancianos tiene diversos tipos e incluye abuso, descuido, autodescuido (por uno mismo) y explotación. Se entiende por abuso a toda conducta que, por acción u omisión, provoca un daño psicofísico en un otro no consintiente. 

Una reciente investigación, de alcance , resulta preocupante. "En el 2001 hicimos una investigación sobre el maltrato a los ancianos en el seno familiar y descubrimos que la Argentina duplica los estándares internacionales. Aquí, el 8,5% de nuestros abuelos dijo haber vivido situaciones de violencia en su casa. En el exterior, el promedio considerado normal es 4%", contó la socióloga Julieta Oddone, especialista de Flacso. 

Además, ese estudio desmoronó muchos mitos respecto a la vejez: a contramano de cualquier respuesta apurada, desmitificó que los ancianos estén mejor cuando viven con familias extensas o en ciudades más chicas. "Esto ocurre porque la convivencia y los mayores niveles de intimidad incrementan los roces y exacerban las cuestiones de poder", explicó Oddone. El estudio también reveló que hay más maltrato económico en los sectores de mayores recursos ("porque tienen algo para que les saquen", que los hombres sufren más agresiones verbales y las mujeres, mayor violencia física. 

"Lo complicado es que los abuelos tienen mucho temor a denunciar. Y lo que más les cuesta es hablar sobre el abuso financiero, porque en general quien les roba es alguien querido y les da vergüenza, lo quieren proteger. Además, los ancianos suelen tener la autoestima muy baja; sienten que es normal que les pase eso", dice Acanfora. "También hay que tener en cuenta que la persona que cuida al anciano se agota, sobre todo si el abuelo no está bien. Por eso también hay que cuidar al que cuida". 

Temas como estos, merecen ser discutidos y abordados por múltiples disciplinas, generando estrategias de intervención y contención. 

* Descuido/autodescuido (por uno mismo). En este caso los proveedores de cuidado o aun el anciano no están cumpliendo con las necesidades diarias de la vida, como por ejemplo la insuficiente alimentación, falta de tratamiento médico o cuidado personal. Esto puede ser intencional o no. 

* Autodescuido. También sucede cuando debido a confusión mental o discapacidad física los ancianos ya no están dispuestos o son incapaces de mantenerse solos. 

* Abuso psicológico. Este comportamiento es intencional y provoca angustia mental. El abuso psicológico deshumaniza o menosprecia al anciano. Muchas veces sucede mediante el uso de groserías o amenazas de colocar al anciano en un asilo. 

* Abuso físico. Cuando se le pega intencionalmente a un anciano y él sufre un daño físico. También puede incluir rasguñadas, cortadas, huesos quebrados, detención física (ataduras), intento de homicidio y el homicidio mismo. 

* Explotación. Consiste en el robo de dinero, bienes u otras cosas de valor (efectivo, fondos del retiro y Seguro Social, inmuebles, joyas, muebles u otros artículos de valor). Cualquier persona puede explotar a un anciano, entre algunos ejemplos se encuentran parientes, proveedores de cuidado, vendedores hasta embusteros telefónicos.
 

CÓMO SABEMOS CUANDO UN ANCIANO ES MALTRATADO 

Cambios de comportamiento 
Cortes, cicatrices o quemaduras 
Reclusión 
Aislamiento 
Depresión 
Temor y/o ansiedad 
Confusión mental 
Falta de higiene 
Ambiente nocivo 
Cuidado de salud inadecuado 
Retiros bancarios extraordinarios 
Cambios en cartas de poder 
Pertenencias extraviadas 
Firmas extrañas en sus cheques 


Pocas veces los ancianos levantan denuncias debido a: 

Les da vergüenza 
Temen represalias 
Sienten un menoscabo de su capacidad 
Lealtad familiar 
Piensan que les falta credibilidad 
Temen ser colocados en un asilo para ancianos
 

Taringa

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