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domingo, 29 de diciembre de 2013

Los "creativos de la paz": iniciativas innovadoras contra los conflictos armados

Este año, las guerras y otros conflictos dejaron miles de muertos y más de 45 millones de desplazados; ante el fracaso de las vías tradicionales para encontrar soluciones, líderes y organizaciones aplican exitosas alternativas
Por   | Para LA NACION
El papa Francisco propuso que el próximo miércoles se celebre una Jornada Mundial de la Paz con el lema "La fraternidad, fundamento y camino para la paz". Pero la pacificación sigue siendo un bien esquivo en el mundo.
En agosto pasado, la comunidad internacional se conmovió frente a las terribles imágenes de los chicos sirios intoxicados por un ataque con armas químicas, tirados en el suelo y sacudiéndose en medio de convulsiones. Ese episodio llevó incluso al borde de una internacionalización del conflicto sirio, con la amenaza de Estados Unidos de una intervención militar directa que finalmente no se concretó.
Y la guerra en Siria, que ya dejó más de 120.000 muertos, es sólo el más conocido de la veintena de conflictos armados que vivió el planeta a lo largo del año. La mayoría ocurrió en el marco de guerras civiles o choques de diferentes grupos rebeldes con los Estados. Sin embargo, en su definición más amplia, la ONU considera también como regiones con "conflictos armados" a todas aquellas en las que hay por lo menos 25 muertes por enfrentamientos entre el Estado y algún grupo en el período de un año. Y esto incluye entonces a varias zonas de América latina, donde, por ejemplo, los narcos enfrentan a los gobiernos y toman el control de poblaciones enteras.
Las consecuencias de los conflictos armados se extienden a todo el planeta. Más de 45 millones de personas -superior a la población de la Argentina- están desplazadas de sus lugares de origen a causa de las guerras. Y si bien, como en el caso de Siria, los políticos tradicionales logran cada tanto algunos avances respecto de la pacificación, sus acciones resultan insuficientes.
Ante este fracaso, algunos líderes políticos y también las ONG comenzaron a afinar su creatividad para sustentar proyectos de paz alternativos, que en general proponen pacificar "desde abajo, hacia arriba", desde las personas hacia las comunidades, y desde las comunidades hacia los Estados.
Son los "creativos de la paz", gente que hace aportes innovadores con mucho éxito.
¿Puede un grupo musical poner en riesgo el gigantesco poder de los narcos? ¿Está en condiciones de derrotar la potencia de los misiles una monja católica que porta una bandera blanca?
Enriquecer a un enemigo pobre, ¿será una vía válida para avanzar hacia la paz? ¿Y qué pasaría si se enseñara a la gente que una alternativa de pacificación es perdonar al enemigo para cortar el ciclo de la violencia?
No se trata en absoluto de propuestas naïf. Todo lo contrario, surgen de grupos que conocen a fondo la idiosincrasia de sus comunidades y que, de hecho, tienen éxitos sorprendentes, lo que les da trascendencia internacional.
Otra señal de su efectividad es que los "señores de la guerra", una industria que mueve varios miles de millones de dólares al año, detestan a estas ONG. Y muchos de los impulsores de estas iniciativas han pagado con su vida la defensa de vías alternativas para lograr la paz.

ISRAEL

 
"No puede haber paz si un vecino es rico y el otro es pobre"
GILBOA, Israel (De un enviado especial).- "¿Puede haber una paz duradera si un vecino es rico y el otro es pobre?" Veinte años atrás, el alcalde Danny Atar (foto), de la ciudad norteña israelí de Gilboa, de 32.000 habitantes, se hizo esta pregunta mirando a la empobrecida aldea árabe vecina de Jenin, de 50.000 habitantes, en Cisjordania.
Este ex teniente coronel del ejército israelí se reunió entonces con el alcalde palestino Kaddura Musa, de Jenin, un ex militante de Al-Fatah que pasó 12 años en las cárceles de Israel. Juntos lanzaron una iniciativa conjunta llamada "Construir la paz local".
"Del lado palestino la situación era de hambruna. Por eso decidimos ayudar al enriquecimiento palestino abriendo un paso fronterizo" a través del muro que separa ambas ciudades, explicó a la nacion Atar. El alcalde gestionó la concesión de permisos laborales para los palestinos de Jenin que deseasen cruzar a Israel para buscar trabajo. Al mismo tiempo, se incentivó a los israelíes a realizar sus compras y utilizar los servicios del lado palestino, donde los precios eran notoriamente más bajos.
Así, en dos años, la desocupación en Jenin cayó del 42% al 18 %.
"El segundo objetivo fue la educación -señaló Atar-. Por ejemplo, organizamos festivales conjuntos. A los chicos judíos les dimos el Corán y a los árabes, la Torá, para que reflexionasen sobre textos referidos a la paz."
Simultáneamente, ambos municipios lanzaron la marca "Turismo por la paz". En Gilboa hay un amplio monte arbolado, donde las familias judías y las palestinas comenzaron a llegar a hacer picnics los fines de semana con una espléndida vista del valle cisjordano.
Pero las iniciativas de Musa siempre enfrentaron resistencia entre algunos líderes palestinos.
En mayo del año pasado, en un episodio confuso, un grupo armado baleó la residencia del alcalde palestino y Musa murió pocas horas después. El sitio palestino "Europe and Middle East News" reportó: "Musa era conocido entre los palestinos como el mayor traidor asociado con la así llamada «normalización» con los sionistas colonialistas en los territorios ocupados".
Pese a todo, la iniciativa perdura. Los trabajadores palestinos cruzan a diario la frontera y los israelíes ya se acostumbraron a ir al lado palestino para realizar sus compras.

SIRIA

El insólito poder de la monja que enfrenta a los misiles
En octubre pasado, la gestión pacífica de la monja católica Agnes-Mariam de la Croix (foto) mostró ser mucho más efectiva que los misiles del gobierno sirio que durante meses intentaron dominar la ciudad de Moadamiya, bajo control rebelde, y donde la población estaba sufriendo la hambruna. Vestida con su hábito de la orden de las carmelitas y con una bandera blanca en la mano, la superiora del monasterio de San Jaime en Malula, cerca de Damasco, se animó a ingresar en la zona insurgente, donde una docena de francotiradores ocultos en los edificios apuntaban hacia ella.
En las horas siguientes no se supo nada. Pero, finalmente, la madre Agnes-Mariam emergió de la aldea encabezando una multitudinaria marcha de 6500 mujeres y chicos hambrientos, que pudieron recibir alimentos y atención médica.
"Nosotros tenemos una red de contactos con todos los líderes de los clanes y tribus", explicó en diálogo telefónico con la nacion Agnes-Mariam, presidenta de la organización Mussalaha (reconciliación, en árabe).
Mussalaha sostiene que el tejido social básico de Medio Oriente son los clanes. "Un clan puede tener más de dos millones de personas que viven no sólo en Siria, sino en el Líbano o Jordania, y que no siempre comparten el mismo pensamiento político", señaló.
La organización trabaja con los jefes de los clanes para lograr acuerdos de paz y compromisos de no agresión.
La credibilidad de la madre Agnes-Mariam tomó dimensión internacional, cuando en agosto denunció inconsistencias en los videos difundidos por los rebeldes sobre el ataque químico supuestamente perpetrado por el régimen de Damasco. El gobierno ruso usó esas evidencias para rechazar la intervención norteamericana en Siria.
"Nuestra propuesta de reconciliación se basa en escuchar a todas las partes. Y tenemos asegurado el apoyo de la mayoría de la población que, como en todo el mundo, es amante de la paz. Así buscamos arrinconar a los «señores de la guerra» que están en todos los bandos y sólo buscan la destrucción", dijo la monja.
El gobierno y la oposición sirios le reconocen cada vez más representatividad a Mussalaha. "Yo no estoy por [Bashar] Al-Assad, ni en su contra. Lo que quiero es que el pueblo sirio recobre lo mínimo que tenía antes de la revuelta", concluye.

BRASIL

 
Un grupo de afro-reggae que le hace frente al poder narco
RÍO DE JANEIRO (De nuestro corresponsal).- La Oficina de la ONU para Drogas y Crimen (Unocd, por sus siglas en inglés) estima que los grupos criminales brasileños, enquistados en las favelas, obtienen ganancias de 479 millones de dólares anuales. Para combatir su influencia, en 1993, los promotores de fiestas Anderson Sá, José Junior y Altair Martins se propusieron sacar a los chicos pobres de las redes del narcotráfico a través de la cultura, el arte y la música afro-reggae.
"Hace 20 años, la gente veía a los chicos en la calle o a los jóvenes en las favelas y los consideraba irrecuperables, que terminarían como ladrones o narcotraficantes. Nosotros lo que hicimos fue tenderles una mano a esas personas a las que nadie les había ofrecido una oportunidad distinta. Y, a través de la cultura, alimentamos su autoestima, su dignidad, y les hicimos ver que tienen la capacidad de transformar sus vidas", explicó a la nacion Zé Junior, coordinador ejecutivo de la ONG AfroReggae (foto).
La organización tiene hoy sedes en seis favelas de Río, actúa en todo Brasil y se extendió a otros países de América latina, África, Medio Oriente e, incluso, a barrios pobres de Europa.
Sus más de 50 proyectos de música, danza, arte, capoeira, teatro, circo, salud, idiomas, negocios y reciclaje de basura involucran a unos 11.000 jóvenes sólo en Brasil.
Los duros comienzos del grupo, en medio de guerras entre narcotraficantes y la policía militar, a las que pusieron como alternativas el reggae, el rap, el soul y el hip-hop, fueron retratados en el premiado documental Favela Rising (2005), de Jeff Zimbalist y Matt Mochary.
Pero la labor del grupo está en conflicto con los intereses de los narcos.
En junio de este año, AfroReggae resultó víctima de varios atentados por parte de una facción de la banda narcotraficante más poderosa de Río, Comando Vermelho, luego de que Junior acusó a un falso pastor de violación y desvío de dinero. Pese a que hoy el pastor Marcos Pereira está preso, el líder de AfroReggae ya no puede andar por las calles sin escolta.
"No es algo que me haga sentir cómodo. Nos aleja de la comunidad que ayudamos a construir, pero confío en que será la misma gente de la comunidad la que finalmente nos seguirá dando garantías de seguridad", dice Zé Junior.

COLOMBIA

 
La red de escuelas donde se enseña a perdonar
"El perdón no es patrimonio exclusivo de las religiones, sino uno de los activos sociales más importantes para el progreso de los pueblos", sostiene el colombiano Leonel Narváez, que justamente se especializó en la Universidad de Harvard en "Resolución de Conflictos".
En los 90, Narváez fue uno de los mediadores en el diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC en el Caquetá. A partir de allí investigó cuáles eran los factores que favorecían el perdón y la reconciliación como valores humanos. Así nacieron, hace diez años, las Escuelas del Perdón y la Reconciliación, una organización en la que trabajan 1400 voluntarios en 12 países, y que en 2006 recibió de la Unesco el Premio Educación para la Paz.
"El perdón no puede ser sinónimo de impunidad, ni se opone a la demanda de justicia", señaló Paula Andrea Monroy, que dirige la Fundación para la Reconciliación, donde funcionan las escuelas.
Su método de trabajo son talleres de 11 sesiones de cinco horas de duración, en grupos de 15 a 20 personas.
"Lo que hacemos es invitar a las personas, generalmente familiares de gente asesinada, a realizar una «resignificación» de lo ocurrido", dijo Monroy. "Si a una mujer le mataron a su esposo, nuestra propuesta no es que ella pueda dejar de ver al asesino como lo que es. Puede experimentar un alivio enorme si logra reconciliarse con las circunstancias de la vida que hicieron que hoy su esposo ya no esté a su lado", agregó.
En Colombia, estos talleres trabajan especialmente con los familiares de víctimas del narcotráfico y de la guerrilla, en momentos en que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos lleva conversaciones de paz con las FARC.
"Frente a la irracionalidad de la guerra, proponemos la irracionalidad del perdón como gesto heroico", remarcó Monroy.
Sin embargo, la Fundación no tiene una visión simplista del conflicto colombiano, ni tampoco niega la necesidad de que los líderes políticos aborden otras causas estructurales.
"No podemos negar que en la base de este conflicto hay factores objetivos de exclusión económica, social y política. Pero también hay factores subjetivos de rabia, odio y deseos de venganza acumulados a lo largo de décadas. Y sobre eso también es necesario trabajar", finalizó Monroy..

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