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viernes, 21 de octubre de 2011


Reivindicación del romanticismo


 Alejandra Herren | La Botica 
Qué frecuente es cruzarse con hombres que te dicen: "Yo no soy nada romántico". Hacen casi una cuestión de principios de su asepsia amorosa.
Parece estar de moda no regalar flores, ni decir palabras bonitas, ni hacer uso de ese largo etcétera que crea un escenario propicio para el romance.
Si bien es cierto que los varones, en el arte en general y en la literatura en particular, han gastado ríos de tinta en rendir tributo amoroso a las mujeres, hoy parece haber caído en desuso en la vida cotidiana expresar el amor romántico como si hacerlo fuese una cursilería o una falta de virilidad.
No obstante, un estudio del año 2007 que se ocupó de medir la predisposición de los géneros a sacrificar sus prioridades en pos del triunfo del amor, asegura que los hombres jóvenes son más propensos que las mujeres jóvenes a sacrificar su carrera profesional a costa de mantener una relación de pareja.
Catherine Mosher del Duke University Medical Center y Sharon Danoff-Burg de la Universidad de Albany (Nueva York) sometieron a 237 alumnos de secundaria (80 hombres y 157 mujeres de 16 a 25 años) a un interrogatorio acerca de sus aspiraciones fundamentales en la vida, para intentar desvelar las prioridades de los voluntarios.
El resultado indica que ambos sexos muestran un intenso deseo de realización profesional y amorosa, pero que tienen distintas prioridades: el 61% de los varones confiesa que el interés por sus relaciones de pareja prevalece sobre el éxito profesional, algo que solo afirmó el 51% de las mujeres.
"Los hombres dicen favorecer las relaciones íntimas, pero eso no significa que deseen comprometerse a largo plazo, casarse y tener hijos", comenta Daniel Kruger, un psicólogo evolucionista de la universidad de Michigan.  Según este experto, los varones consideran antes del compromiso afectivo el arribo a posiciones profesionales elevadas. Algo en verdad muy poco romántico.
El estudio tampoco indicaría que en la vida cotidiana los hombres sean propensos a acciones románticas con sus parejas.
Personalmente, creo que si asumimos la diferencia de funcionamiento entre hombres y mujeres (ellos parten de la razón; nosotras del corazón), las actitudes románticas indican un esfuerzo por parte del hombre para complacernos, hacernos sentir deseadas, bellas y protegidas.Y eso estimula la prolongación del enamoramiento.
Aunque concedo: el límite entre el romanticismo y la cursilería es una línea muy delgada.
Para reírse un poco del tema, les dejo este video.

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