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domingo, 2 de octubre de 2011

PRISIONEROS DEL HEMISFERIO IZQUIERDO




Los neurobiólogos hablan de la dominancia del hemisferio izquierdo. Es más grande que el hemisferio derecho. Se especializa en todo aquello que apreciamos como perteneciente al lenguaje articulado, los números, el razonamiento lógico, la estimación racional de la información, el análisis, la argumentación, la deducción, las abstracciones y los conceptos, etc. 

Toda nuestra cultura se limita a favorecer la habilidad de este cerebro. Pero si tomamos a genios como Leonardo da Vinci o Einstein, veremos que se trata de individuos que han integrado la imaginación y la razón y que aprendieron a jugar con las ideas utilizando ambos cerebros.
Se ha establecido que la integración de las habilidades de ambos hemisferios aumenta el rendimiento óptimo en cantidad y calidad; no hace falta ser un genio para obtener beneficios. 
En efecto, sumemos las habilidades mencionadas del hemisferio izquierdo a las siguientes: la intuición acertada, la visión panorámica, la captación del todo, la apreciación estética, los espacios, la imagen, los planos, las dimensiones, la empatía, lo musical, lo rítmico, lo metafórico, el subconsciente, lo creativo, etc.
A la integración de las habilidades de ambos hemisferios apunta toda la formación profesional del futuro. No tenemos por qué limitarnos a las habilidades del hemisferio izquierdo cuando podemos agregarles armónicamente todo lo bueno del hemisferio derecho.

Compensación demostrada
Si hubiera alguna duda acerca del potencial que todos tenemos, podemos citar casos extremos como la compensación de las funciones de un hemisferio cerebral dañadas por trauma físico. El hemisferio sano puede asumir gradualmente algunas funciones del hemisferio dañado. Está plenamente registrado.

Configuración
En general, el cerebro se configura por la experiencia. Entonces, resulta práctico configurar las experiencias que puedan lograr el efecto de modular e influir en nuestro cerebro para que actúe de manera integral o sinérgica.

Esquemas y estructuras
Una llave dorada para construir la integración de ambos hemisferios está en enfocarnos en el procesamiento de esquemas y estructuras tanto como en aquello que transporten o contengan. Pensar en esquemas o estructuras brinda un puente para la actividad combinada. Los esquemas y las estructuras parecen estar en una zona intermedia: están presentes en los números, el lenguaje, la lógica, los sistemas, las imágenes, las escenas, las secuencias, lo abstracto y lo concreto.
Estructura y esquema no son malas palabras. Sin embargo,cuando se dice de alguien que es muy estructurado o muy esquemático, en general, es para criticarlo y para decirnos que no tiene soltura, amplitud o flexibilidad mental. Obviamente no apuntamos a esto como ideal. Todo lo contrario. Mayor amplitud, velocidad y rendimiento general. Ninguna limitación.
Decimos que saber procesar, representar, interpretar, crear, aplicar y comunicar esquemas y estructuras implica una configuración buscada por la mejoría generada en el rendimiento mental.

Proyección de imágenes
Es la mera proyección de imágenes en nuestra mente lo que genera mejor retención de la información y lo que permite alcanzar niveles de excelencia. La propuesta es tratar de hallar las imágenes adecuadas para representar las ideas, los datos, las emociones, los deseos, las metas, las experiencias, los hechos, las estructuras y los esquemas con los que trabajamos.

Ampliación y modulación de imágenes
Hallamos utilidad en la ampliación de la intensidad, los tamaños y/o las cantidades de imágenes relacionadas con situaciones ideales y o necesarias. Es lo que subyace en los cuentos de hadas, los mitos heroicos y las fantasías épicas. 
Imaginar lo posible es distinto en cada caso; y en un mismo individuo también hay variación. Lo cierto es que aquello que imaginamos que podemos hacer podemos hacerlo y aquello que imaginamos que no, no podemos. Imaginar el mejor rendimiento, para ciertos deportistas, es rutina de entrenamiento. Y estamos hablando de deportes en los que el mejor rendimiento se cotiza en millones de dólares. Equipos olímpicos, ejecutivos, sodados de elite...¿Por qué no todo el mundo? 
En otro plano, en la televisión se divulgan documentales en los que se registran los beneficios de la dramatización imaginativa alegórica aplicada en el tratamiento de enfermedades como el cáncer. Y no se trataba de una tribu de indígenas, eran académicos con lo último en tecnología a su disposición.

Exploración y proyección
Cuando se trata de averiguar cómo es nuestro siquismo se nos indaga por los sueños (eminentemente visuales, emocionales y llenos de sensaciones), o se nos pide que interpretemos unas imágenes, o descubramos la lógica o la asociación de imágenes. 
En nuestro propio beneficio, podemos aprender a interpretar los patrones de configuración de imágenes y utilizarlos para extrapolar ideas: como es el caso del I-Ching o las "matrices de descubrimiento" de los cursos de creatividad.
El advenimiento de la realidad virtual abre el horizonte de posibilidades de la educación y el entrenamiento con simuladores, de maneras absolutamente fantásticas. 

Sin embargo, está ocurriendo. Pasaron ya más de 15 años de la concreción de experiencias con biochips (implantes en el cerebro que compensan o aumentan digitalmente el rendimiento neural). 

El libro que divulgó esta información es de David Ritchie y lo tituló "El cerebro binario". Búsquenlo y sorpréndanse. Pensemos en la evolución de la tecnología de los microchips, la ingeniería genética, los descubrimientos en bioquímica y en neurociencias desde esa increíble publicación hasta nuestros días. 
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Agreguemos la realidad virtual a los biochips neurales, que seguramente no son los mismos de hace más de 15 años. Parece que todo aquello que "imaginan los escritores de relatos de ciencia ficción" además de ser entretenimiento en libros, películas y video juegos, es una exhibición de integración hemisférica aplicada.

Enriquece tus experiencias
"Dime de qué te ufanas y te diré qué necesitas". Tremenda frase, en cualquiera de sus versiones declara que intuye un desbalance o una falla. 

Son pocos los individuos que se atreverían a decir que su vida es plena en experiencias enriquecedoras. Sería como si vivieran el tipo de vida donde la mayoría de las cosas que les pasasen fuesen estimulantes. 
Nada de eso es cierto para la mayoría de los humanos. 

Hemos construido el concepto de humanidad con mucho esfuerzo y dolor. 

No debemos dar por hecho ni esperar nada por descontado y todo hay que ganárselo adecuadamente. 
Un espíritu lúcido, acerado y sensible acepta el reto de lo nuevo y los cambios. 

El conformismo es una forma débil del bienestar. 

El miedo o la ignorancia están por debajo de los requisitos mínimos como para actuar acorde a las circunstancias del cambio. 

Ninguna revolución científica se origina en el conformismo o la certeza absoluta. Ningún cambio importante en nuestra vida se puede asumir inteligentemente bajo el influjo de la ignorancia, el miedo a los riesgos o a la incomodidad.
El modo de estar en línea es determinar, planificar, orientar y modular el tipo de experiencias que deseamos tener. 

Tomar el control y diseñar nuestras experiencias para que resulten estimulantes y enriquecedoras. Poniendo en juego disciplina, energía e imaginación.

La inteligencia holística permite centrar la atención sobre un punto hasta ahora descuidado; la función cerebral. 
El cerebro humano consta de dos hemisferios, unidos por el cuerpo calloso, que se hallan relacionados con áreas muy diversas de actividad y funcionan de modo muy diferente, aunque complementario.

Podría decirse que cada hemisferio, en cierto sentido, percibe su propia realidad; o quizás deberíamos decir que percibe la realidad a su manera. 

Ambos utilizan modos de cognición de alto nivel.

Nuestros cerebros son dobles, y cada mitad tiene su propia forma de conocimiento, su propia manera de percibir la realidad externa. 

Podríamos decir, en cierto modo, que cada uno de nosotros tiene dos mentes conectadas e integradas por el cable de fibras nerviosas que une ambos hemisferios. Ningún hemisferio es más importante que el otro. 

Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, especialmente si es una tarea complicada. Lo que se busca siempre es el equilibrio. 

El equilibrio se da como resultado de conciliar polaridades, y no mediante tratar de eliminar una de ellas.

Cada hemisferio cerebral tiene un estilo de procesamiento de la información que recibe, el hemisferio izquierdo analiza en el tiempo, mientras que el derecho sintetiza en el espacio.

El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente, paso a paso, de forma lógica y lineal. 

El hemisferio izquierdo analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, Piensa en palabras y en números, es decir contiene la capacidad para las matemáticas y para leer y escribir.

Conoce el tiempo y su transcurso. 

Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente, obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas o datos convencionalmente aceptables. 

Aprende de la parte al todo y absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas. Analiza la información paso a paso. Quiere entender los componentes uno por uno.



Gracias al hemisferio derecho, entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de ideas. 

Es el experto en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y gestantes.


Este método de procesar tiene plena eficiencia para la mayoría de las tareas visuales y espaciales y para reconocer melodías musicales, puesto que estas tareas requieren que la mente construya una sensación del todo al percibir una pauta en estímulos visuales y auditivos.

Este descubrimiento obliga a pensar en un cambio de mentalidad donde la educación debe integrar el conocimiento desde lo objetivo y lo subjetivo, materia- mente- conciencia, los dos hemisferios, no como funciones laterizadas, donde predomina el uno o el otro, sino integrados donde se establece un campo de energía multidimensional. De esta manera el cerebro holográfico asegura la legitimidad simultánea de la interconexión de ese conocimiento y todas las ramas del saber son distintas modalidades de su propia inteligencia profunda.

Curiosamente, Bohm y Pribram llegaron a semejante conclusión de modo independiente, a través del estudio de campos muy diferentes.

Bohm se convenció de la naturaleza holográfica del universo tras muchos años de escepticismo frente a las teorías convencionales, incapaces de explicar numerosos fenómenos presentes en la física cuántica. 

Pribram se convenció a su vez ante la ineficacia de las formulaciones convencionales para resolver determinados enigmas neurofisiológicos.


  

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