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jueves, 2 de junio de 2011

ENERGIZANDO EL CUERPO Y EL ALMA CON EL ESPIRITU DE LA TIERRA

Energizando el cuerpo y el alma con el espíritu de la tierra:

Los pueblos aborígenes como los Mayas o los Incas, nos han dejado un legado a través de sus tradiciones escritas, con odas, cantos y poemas, que permiten la conexión con el cosmos, logrando el perfecto equilibrio entre el cielo, la tierra y nosotros mismos. Esa espiritualidad de los pueblos aborígenes permite encontrar la armonía anhelada, no solo como individuos, sino también como sociedad. Esta claro que a diferencia de los aborígenes, el hombre de hoy, está dominado por los deseos de poder y un interés netamente comercial, que lo ha llevado a querer sacar provecho de todo lo que se encuentra a su alrededor. El ser humano, para desarrollase a explotado indiscriminadamente el reino vegetal, animal y mineral, con las sabidas consecuencias perjudiciales para el planeta. Este desequilibrio ecológico se traduce en nosotros con enfermedades físicas, como estrés, asma, problemas respiratorios etc.; enfermedades psíquicas, como depresión, fobias, angustias, etc.; enfermedades espirituales, como envidia, desinterés por el otro, etc., para poder escapar de todos estos perjuicios es necesario encontrar la paz y el equilibrio. El conectarnos con el espíritu de la Tierra nos permitirá cuidarla, cuidarnos y lograr un sentimiento de bienestar con nosotros mismos.
Para lograr esta conexión es necesario trabajar cotidianamente, para así poder cambiar las cosas. Es necesario tomar conciencia para mostrar a todos la espiritualidad de estos pueblos indígenas. Ser concientes de nuestro ser interior, de la profunda interrelación entre nosotros, el Gran Espíritu Creador, el Padre Sol, la Madre Tierra y de todos los individuos que integran nuestro entorno. Entender esto es imprescindible para poder convivir en armonía, elevar la conciencia e impulsar la paz y la fraternidad entre las personas. Para iniciar ese cambio la forma más efectiva es la oración.
Éstas, permiten invocar las fuerzas del Universo y unirse a ellas desde nuestro interior. Esta invocación se ha de practicar como lo han hecho los aborígenes, desde el corazón y sobre todo, con gran humildad. Es necesario preparar un ambiente tranquilo, adecuado, sin compromisos o actividades, para poder realizar estas oraciones. El día elegido para esto, antes de levantarse se deberá repetir tres veces: "que comience el día, que llegue el alba". Cuando se eleve la oración es imprescindible meditar acerca del significado de cada oración, para que las energías de las palabras produzcan un cambio en nuestro interior, y que este cambio se expanda hacia todo nuestro entorno, como una gran luz.

Una vez que se esta preparado, se puede realizar algunas de estas oraciones, que se podrán formular cada día, y repetirla cuantas veces quiera.

Plegaria al Creador: sirve para elevar nuestra conciencia, vencer cualquier traba que nos impide concretar nuestros objetivos y para lograr la felicidad.

Oración: ¡Oh! Ñamandú, real Padre, tu que eres el primero de gran corazón en tu tierra. El sol se eleva reflejando tu inmensa sabiduría. Tú, con tu fuerza indestructible danos la fuerza para mantenernos erguidos. No permitas que el tiempo nos debilite y permítenos levantarnos repetidas veces, ¡Oh! Ñamandú, real Padre, el Primero.

Oración al Sol: por intermedio de esta plegaria se busca curar el cuerpo de las situaciones de estrés que lo debilitan, así como también se trata de darle energía al espíritu cuando la angustia lo invade. Oración: antiguo hombre de cara iluminada, entrégame mi cielo azul siempre. Dame siempre mi blanca nube, dame tu dorado cobijo siempre y te ofrezco mi agradecimiento porque gracias a ti estamos parados sobre la tierra.

Invocación a la Madre Tierra: sirve para lograr la bondad en nuestro interior, alejar el daño de nuestro planeta y de los seres que habitan en él. Oración: tú, soberano del mundo, Padre Pacha Cámac, que has creado todo, hasta nuestra Pacha Mama, te pedimos la fuerza, el coraje y la perseverancia necesaria para enfrentar la maldad, nuestra gran enemiga. Que nuestro corazón y mente de llene con tu espíritu, danos tu luz para mostrarle al mundo que la naturaleza es una obra maravillosa de Dios. Los indígenas siempre promovieron una activa conciencia para mejorar las comunidades, para ello han creado una serie de mandamientos que forman parte de su propia manera de actuar y de pensar. Los valores indígenas son: luchar para mantener con el Gran Espíritu Creador, la verdadera unión. Dirigirse a la Madre Tierra y a todo lo que la integra con gran respeto. Mostrar siempre un amplio respeto por los demás. Trabajar en cooperación con otros para el bien común.
Ofrecer amabilidad y ayuda donde sea necesario. Cuidar nuestro bienestar espiritual y físico. Ser respetuosos, honorables y responsables de nuestros propios actos.

Autora: Marcela E. Diaz

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