The Daily Puppy

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jueves, 7 de julio de 2011

Una Historia de Solidaridad

Me gustaría contaros una historia, probablemente una historia más de "gente buena" que un día decide hacer algo por alguien, y como suele suceder con estas cosas "casi nadie se entera". Pero yo quiero que ésta en concreto sí se sepa; en primer lugar (me lo vais a permitir), por el gran cariño que le tengo a la persona que la protagoniza, y, en segundo lugar, porque el colectivo al que representa se encuentra continuamente sometido a multitud de prejuicios por parte de nuestra sociedad.
Se trata de Younes Laakel, uno de nuestros chicos, que durante casi dos años estuvo viviendo en los Pisos de Jóvenes del Programa LA MERCED. Ya se nos ha independizado y ahora vive en Arganda con algunos amigos y antiguos compañeros de la casa. Trabaja muchas horas en una empresa de carpintería, pero está contento porque dice que tiene buen ambiente de trabajo, viaja y además le gusta lo que hace.
Durante el tiempo que Younes ha estado viviendo con nosotros hemos descubierto muchas cosas buenas en él; lo mejor, tal vez, su buen corazón. Nos metíamos con él a veces diciéndole que era "Jesús de los desamparados", pero la verdad es que es un chico muy compasivo y muy sensible al sufrimiento de los otros, tal vez porque en su vida tampoco lo ha tenido nada fácil.
Otra de las cosas buenas de Younes es su gran sentido del humor; cualquiera que lo conoce sabe la gran capacidad que tiene para reírse de sí mismo.

Bueno, os cuento la historia de este amigo nuestro.
Hace ya más de año y medio vino a vernos muy emocionada una señora llamada Pilar. Se presentó como una vecina del barrio. Al principio yo no entendía por qué Pilar nos daba las gracias de aquella manera tan entusiasta; después comprendí su agradecimiento cuando me explicó que había unos chicos que estaban ayudando a su madre desinteresadamente.
Quería saber cómo podría pagarles por lo que estaban haciendo. Seguimos hablando y así me enteré de que su madre está en una silla de ruedas desde hace ya varios años y que vive en el segundo piso del edificio de enfrente a nuestros Pisos de Jóvenes y que no dispone de ascensor. Varios de nuestros chicos la han bajado algunos días a la calle. Por los detalles que me da, deduzco que los chicos de lo que me habla son Younes, Bachir, Omar y Khalid, todos ellos antiguos residentes de nuestros Pisos de Jóvenes.
Pilar, nuestra vecina quiere pagarles a los chicos un pequeño sueldo por bajar a su madre dos o tres días en semana, pero los chicos le dicen que "no pueden cobrar nada por una cosa así", Pilar insiste y nosotros le prometemos hablarlo en nuestra asamblea semanal. Recuerdo perfectamente aquella reunión. Los chicos insistían en que no podían cobrar nada por ayudar a esta mujer. Nosotros les explicábamos la importancia de darle una cierta regularidad a aquel gesto, así que los chicos quedaron en que se organizarían para hacerlo con seriedad y así lo hicieron durante bastante tiempo.
Estuvieron bajando a Pilar a la calle, tres veces en semana, durante más de un año; a veces también la han acompañado al médico y nunca consintieron cobrar por ello. Son varios los chicos que se han ido turnando a lo largo de ese tiempo, pero ha habido uno que ha sido fijo y muy constante; ha sido la persona que ha hecho posible que las salidas de Pilar tuvieran la regularidad y la puntualidad de un trabajo.
No nos extraña esta actitud por parte de Younes, porque durante todo el tiempo que ha estado viviendo con nosotros le hemos visto otros muchos gestos de solidaridad.

El verano pasado también estuvo colaborando con una asociación de chicos con parálisis cerebral, ayudando como voluntario en las salidas de verano de estos chicos, Younes nos contaba todas estas cosas que él vivía con el entusiasmo de cualquier chico joven y quizás lo más bonito es recordar la naturalidad con que lo hacía y lo bien que se lo pasaba.

Younes ya no vive con nosotros. Por fin consiguió sus papeles, ha encontrado trabajo y se ha ido a vivir con algunos compañeros. Esta carta es sólo un recuerdo cariñoso para este amigo nuestro, él, como otros compañeros suyos, este año ha tenido que enfrentarse a momentos difíciles. Uno de los más duros fue el momento de buscar trabajo. Acababa de ocurrir el terrible suceso del 11-M y las críticas, comentarios xenófobos o incluso insultos, a los que tuvieron que enfrentarse muchos de nuestros chicos que en ese momento estaban buscando trabajo, sobre todo los procedentes de Marruecos, fueron demoledores. Seguramente en esos momentos sintieron en propia carne que la vida es, a veces, terriblemente injusta.
Bueno, como os decía esta carta es sólo un recuerdo cariñoso hacia sus protagonistas, aunque para mí la experiencia haya supuesto mucho más: fue un lección de solidaridad y una inyección de optimismo y esperanza que me motiva para seguir trabajando en esto con ilusión creciente.
Coincidiendo con el momento en el que empecé a escribir esto (hace ya muchos meses), repitieron un programa de documentos TV que había conseguido no sé qué premio. Se titulaba "La tesis de Pablo" y hablaba de un chico con síndrome de Down. Le voy a coger prestada una frase que me impactó y con la que me gustaría despedirme de vosotros; " Tenemos que luchar para que algún día, en esta sociedad, la diferencia no sea un problema, porque puede ser incluso una cualidad" ¡ FELIZ NAVIDAD ¡

LA MERCED - CASA DE REFUGIADOS E INMIGRANTES MENORES Y NO ACOMPAÑADOS.

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