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miércoles, 1 de enero de 2014

La indefensión aprendida y Adolfo Garcé

27 de diciembre de 2013
“Una sociedad libre debe producir personas libres. Es decir, personas con capacidad de elección y de discernimiento; de comprender lo que les pasa y de ser capaces de cambiar su situación si así lo deciden”. John Dewey


La teoría de indefensión aprendida
Durante los años 70, el psicólogo norteamericano Martin Seligman (fundador de la Psicología Positiva)  desarrolló una interesante teoría que, si bien en un principió sirvió para explicar comportamiento animal, posteriormente se ha mostrado con gran capacidad explicativa para un número importante de fenómenos humanos, especialmente si observamos la situación en la que se encuentra nuestra  sociedad de hoy día.

¿Por qué no somos capaces de reaccionar ante alguna de las situaciones que vivimos?

La indefensión, es una teoría investigada y desarrollada por el psicólogo Martin Seligman, para comprender los procesos por los que somos incapaces de reaccionar ante situaciones dolorosas. Su teoría se basa en la idea de que la persona se inhibe mostrando pasividad cuando las acciones para modificar las cosas, no producen el fin previsto.

Realizó experimentos con dos perros en una jaula, a los que se les daba choques eléctricos. Uno de ellos, tenía la posibilidad de cortar la corriente, con un golpe de hocico; el otro, no. El primer perro, mantuvo la alerta y la energía, mientras que el otro, vivió asustado, nervioso y cayó en una depresión. Su actitud fue de completa indefensión, aun cuando cambiaron las condiciones y ya tenía la posibilidad de cambiar la situación.

La “indefensión aprendida” hace referencia a la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, sin poder hacer nada y que no responde a pesar de que existan oportunidades para ayudarse a sí mismo, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas.

Esta teoría se relaciona con depresión clínica y otras enfermedades mentales resultantes de la percepción de ausencia de control sobre el resultado de una situación. Aquellos individuos que han sido ineficaces o menos sensibles para determinar las consecuencias de su comportamiento se dicen que han adquirido indefensión aprendida.


Doctrina del Shock

La mayor parte de esta manipulación mediática y política está encaminada a postrarnos en un estado de shock, para que, temerosos y paralizados, no reaccionemos ante las pérdidas de libertades y de nuestros derechos que se nos imponen al ser tratadas como “inevitables” y motivadas por un “poder superior” muy alejado de nosotros.

Las leyes con recortes a la libertad y la pérdida de la seguridad, o una educación de calidad  y a una buena salud que nos impone el gobierno,  nos son administrados gradualmente como un veneno que nos somete a una ansiedad constante, que cuentan, además, con el falso legitimador de los medios de comunicación y líderes de opinión.

Pero John Dewey ya nos advertía que una sociedad libre debe producir personas libres. Es decir, personas con capacidad de elección y de discernimiento; de comprender lo que les pasa y de ser capaces de cambiar su situación si así lo deciden.

Para que esto sea posible, es necesario que las personas tengan garantizado el acceso al conocimiento, y sepan además manejar de forma crítica la información que reciben.

Mediante el poder actual de los medios de comunicación como nuestra principal fuente de información y análisis de la realidad, es posible inducir este estado depresivo en buena parte de la población para mantenerla en un estado de pasividad.
A esta sutil estrategia debemos sumar muchas más, aunque entre ellas, también destacan el efecto “cortina de humo” para desviar nuestra atención.


 “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales”. -
Noam Chomsky cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas, las 10 Estrategias de Manipulación Mediática.
Terrible, ¿verdad?

Pero más terrible aún es el darnos cuenta de que esta inoculación de indefensión aprendida es lo que están haciendo ahora mismo con nosotros. Nos tratan de convencer de que aceptemos resignadamente pérdidas de derechos y libertades sin resistir ni protestar.

La consigna: que hagamos lo que hagamos no va a servir para nada.

Los ciudadanos, por ejemplo, ven la corrupción en PLUNA como un gran problema del país. Sin embargo, parece que la aparente indignación no va acompañada de una rendición de cuentas en las urnas. La capacidad de asombro de la ciudadanía parece permanentemente puesta a prueba, y lo normal sería que la indignación social hubiera dado un paso a la movilización social en las calles. Sin embargo, ha cundido la impresión de que esta corrupción parece salirle mejor al político, pues en rara ocasión parece afectar a las urnas.

En la ciencia política la paradoja de la corrupción se ha convertido ya en un concepto clásico: mientras que la corrupción en sí misma se considera un comportamiento reprobable y vergonzante, algunos políticos mantienen intacta (o casi) su popularidad.

Cuando uno lee las dos últimas notas del politólogo Adolfo Garcé en el matutino El Observador, se me representa un perfecto choque eléctrico que se nos brinda a los “perros” que hoy habitamos el Uruguay.
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Podemos cambiar fácilmente Uruguay por Argentina, y tendremos un plus garantizado!!!
Delia 

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