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miércoles, 10 de julio de 2013



Las leyes "raras" de las que se quiere deshacer Colombia

Palacio de Justicia de Colombia

"Colombianos... las leyes os darán la libertad", promete una inscripción en el Palacio de Justicia.
La derogación esta semana de una disposición de más de 200 años que prohibía el uso de pantalones a las mujeres francesas demuestra que las "leyes olvidadas" son, sin duda, un problema global.
Pero la decisión del Ministerio de Justicia de Colombia de constituir un comité especial para lidiar con el tema de las leyes obsoletas parece sugerir que el asunto es particularmente serio en este país suramericano.

Y entre las más de 20.000 normas de su ordenamiento jurídico abundan las disposiciones que no deberían haber sobrevivido al paso del tiempo.
El problema es que los mismos colombianos reconocen padecer de un problema de "hiperinflación normativa".
Así, entre los ejemplos ofrecidos para ilustrar el trabajo del Comité para la Depuración y Racionalización del Ordenamiento Jurídico Colombiano se destaca una ley de 1887 que prohíbe "la importación de chinos para cualesquiera trabajos en el territorio colombiano".
Y también están los artículos 696 y 697 del Código Civil, que regulan la propiedad de abejas y palomas "fugitivas"; o el artículo 1180 del mismo código, que especifica que todo carruaje dejado en herencia también incluye a bestias y arneses.

Vocación legalista


Leyes de otra época


"Las abejas que huyen de la colmena y posan en árbol que no sea del dueño de ésta, vuelven a su libertad natural, y cualquiera puede apoderarse de ellas y de los panales fabricados, con tal que no lo haga sin permiso del dueño en tierras ajenas, cercadas o cultivadas, o contra la prohibición del mismo en las otras; pero al dueño de la colmena no podrá prohibirse que persiga a las abejas fugitivas en tierras que no estén cercadas ni cultivadas".Código Civil, Artículo 696.

"Las palomas que abandonan un palomar y se fijan en otro, se entenderán ocupadas legítimamente por el dueño del segundo, siempre que éste no se haya valido de alguna industria para atraerlas y aquerenciarlas". Código Civil, Artículo 697.

"Si se lega un carruaje de cualquiera clase, se entenderán legados los arneses y las bestias de que el testador solía servirse para usarlo, y que al tiempo de su muerte existan con él". Código Civil, Artículo 1180.
"Prohíbese la importación de chinos para cualesquiera trabajos en el territorio colombiano, sin perjuicio de lo que se haya estipulado con determinadas compañías antes de la expedición de la presente ley". Ley 62 de 1887, Artículo 4.

"Por la cual se determina la manera como deben ser gobernados los salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada". Ley 89 de 1890.
La lista es bastante amplia y es difícil no sonreír ante los intentos de regular con tanto detalle temas tan puntuales como los horarios de los conciertos diarios de la banda municipal o el número de estudiantes de silvicultura que el Estado debe enviar a prepararse todos los años al extranjero: tres, según una ley de 1919.
Aunque, en la práctica -y como también sucedía con la ley de 1800 que prohibía el uso de pantalones por parte de las francesas-, muchas de esas leyes han sido anuladas por ulteriores disposiciones.
Para evitar confusiones, el Ministerio de Justicia colombiano también quiere que la tradicional fórmula que decreta que toda nueva ley deroga las disposiciones anteriores que le sean contrarias sea remplazada por una lista que especifique claramente a cuáles normas se refiere.
Lo que podría simplificar mucho las cosas en un país que, en promedio, cada año se promulgan unas 868 leyes y decretos diferentes.
Según la profesora de Historia del Derecho de la Universidad de Los Andes, Ana María Otero Cleves, el entusiasmo normativo colombiano ya era evidente durante el período inmediatamente posterior a la independencia.
"De 1830 a 1886 Colombia contó con un total de seis constituciones diferentes. Y una de las razones de la disolución de la Gran Colombia es que la concepción de la élite colombiana era que los venezolanos eran muy impulsivos y belicosos y que nosotros éramos muy legales, muy abogados", le dijo a BBC Mundo.
"Si tú vas a la Plaza de Bolívar y miras arriba del Palacio de Justicia, la frase que está ahí dice: 'Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad', una frase de Francisco de Paula Santander, uno de los primeros presidentes de la República", apuntó Otero.
"Y yo creo que eso también resume muy bien la postural legal colombiana: la fe de que la ley nos va a proteger de todo el desorden social, que ésa es la herramienta", explicó.

Hijas de su tiempo

Para la catedrática, la práctica de buscar la legitimación y el apoyo político a partir de la promulgación de leyes sigue siendo parte de la actual cultural legal de Colombia, y en parte explica el abultado número de leyes y decretos.
Aunque tampoco hay que perder de vista que muchas de las normas en desuso también son, simplemente hijas de su tiempo.
"La discusión en 1887 sobre la inmigración china se revivió debido al reclutamiento masivo de trabajadores chinos para los trabajos de excavación del canal de Panamá", le explicó a BBC Mundo Otero.
Mientras que según la ministra para los Derechos de la Mujer francesa, Najat Vallaud-Belkacem, la ley que les exigía a las mujeres obtener un permiso policial para usar pantalones tenía como propósito evitar que realizaran ciertas tareas.
"La orden quería limitar el acceso de las mujeres a ciertos oficios y ocupaciones evitando que pudieran vestirse como los hombres", explicó la ministra.
Lo que permite prever que, dentro de algunas décadas, algunas de las normas actuales les parecerán ridículas, divertidas o inútiles a las futuras generaciones de franceses y colombianos. Y también al resto.

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