viernes, 3 de diciembre de 2010

LOS NIÑOS DE HOY, NUEVOS ENFOQUES:



Buscando nuevos enfoques de la educación y la salud


Hoy en día son muchos los docentes, directores de escuelas y profesionales dedicados al área de la salud física y psíquica que están replanteándose su tarea, el sentido de su tarea y hacia donde van a dirigirla en esta época. ¿Por qué está sucediendo esto? La humanidad está en crisis, todo lo que hasta este momento fue considerado concreto y veraz, está resquebrajándose dejando al descubierto lo que está inconcluso y carente de sentido. Esto se evidencia en todos los planos de la vida cotidiana, pero el plano más afectado y comprometido es el emocional-espiritual, y en el espacio que más aparece esta crisis es en las relaciones humanas. Lo más cercano en donde podemos percibir que se manifiesta este caos, es en las relaciones laborales, la pareja, la familia, y a gran escala, en el caos social que en definitiva sólo está mostrando lo que individual e internamente está sucediendo: crisis emocional y espiritual, pérdida del verdadero sentido de la existencia.
Los niños son en gran parte los emergentes que dejan al descubierto este principio de hundimiento social. Muchos de los sistemas educativos formales o tradicionales quedan obsoletos, no alcanzan para abordar la problemática interna que manifiestan los Niños de Hoy. Los profesionales que trabajan con niños se preguntan por dónde, cómo y para qué. Notan que las consultas han cambiado, que lo que antes servia como solución viable, hoy ha perdido valor.
Las nuevas miradas de los niños, sus profundos planteos, la angustia y tristeza que los arrastra al aislamiento y soledad, la irá y agresividad incontrolada, la hiperactividad, la desmotivación y desgano, todo esto preocupa tanto a padres como a docentes y profesionales de la salud.
Docentes, directores de escuela y terapeutas se encuentran sorprendidos por el gran número de familias necesitadas de respuestas, y por sus recurrentes pedidos de guía y ayuda perdurable para sus niños. Si hablamos de nuevos niños, debemos hablar indefectiblemente de Nuevos Adultos. Adultos flexibles, abiertos, con capacidad de crear en el instante nuevas formas de llegar al Alma Espíritu del niño. Adultos con la capacidad de ver el problema como una manifestación espiritual, como una necesidad del alma de ser vista y considerada como única.


Se piden nuevos enfoques, se requiere una actitud abierta y perceptiva. Se necesita fuerza para abrir nuevos caminos, y valentía para creer en la intuición y en los nuevos conocimientos. Es vital que comencemos a considerar al Espíritu como parte viva de la conformación del ser humano. Cuerpo, mente, Espíritu en unidad requieren la comprensión, su cuidado y cultivo. Es necesario comenzar a trabajar acompañando al Ser espiritual del niño. Y aquí hay una gran clave que si es descubierta marca el principio: El cambio no debe ser circunstancial u obligado debido al desesperado momento, debe de ser verdadero y debe plasmarse primero en la vida del adulto. Se trata de una transformación interna, no de cambiar viejas fórmulas por otras nuevas más coloridas y bonitas a la vista. Las fórmulas no son suficientes, éstas sólo pueden acompañar un proceso como herramientas, pero la esencia de lo que se ofrezca debe partir de un núcleo vivo: Del Ser Espiritual del Adulto hacia el Ser Espiritual del Niño.
Aquí está lo esperanzador, el cambio se está viendo. Padres, docentes, médicos, psicólogos, psicopedagogos, distintos terapeutas están investigando nuevos abordajes, y a la vez como resultado, transformando su vida y su conciencia de ella.


Muchísimas consultas de padres manifiestan que gracias a ciertas problemáticas de sus niños, o de algún niño de la familia, han abierto su camino, han cambiado notablemente el enfoque de su vida comenzando a considerar lo intangible como lo más concreto. Muchísimos testimonios de profesionales indican también que gracias al cambio visible de los niños y sus dificultades en acompañarlos armónicamente, comenzaron a buscar nuevos horizontes, y con ello su vida dio un profundo vuelco personal y profesional.
Como humanidad esto marca el comienzo de un gran cambio. Comprendo que al principio puede surgir un sentimiento de desolación: “me siento solo”, de desilusión: “todo lo que hice hasta ahora no sirve”, o un sentir de que todo es muy grande, que la corriente del sistema es un pulpo que abarca muchos aspectos y que pareciera invencible: “No voy a poder con todo”. Puede sentirse, es natural, pero en cuanto notamos que en realidad no hay nada contra que luchar, que la búsqueda es un afirmarse internamente con la convicción en lo que Es, no en lo que no es, si dejamos aparecer la esencia Espiritual más sabia descubriremos que allí sólo existe la profunda certeza y seguridad en si mismo.


Médicos, docentes, padres, terapeutas, psicólogos están sintiéndose llamados a abordar el acompañamiento del niño de forma más profunda. No es casual que esto suceda, estamos en un momento de transformación, de revalorización y redescubrimiento. Uno a uno los Seres Humanos estamos despertando e invitando a otros a que despierten. Una a una las conciencias se iluminan y se juntan generando un foco de Luz, como un eco que sale de uno y traspasa a otros despertando una pregunta haya o no conciencia del cambio. Una célula nueva despierta, una chispa interior comienza a brillar, surge una intuición, un llamado, nuevas reflexiones, preguntas sin respuestas que incomodan y motivan a buscar, este es el comienzo del cambio.
Ahora TODO se resignifica. El sentido de una fuerte misión aparece, una misión en donde todos, cada uno, tienen un rol que llevar a cabo. Es un gran compromiso que con alegría, equilibrio y constancia puede colaborar con un cambio de conciencia global. Primero nuestros ojos ven, luego con nuestra conciencia nos transformamos, con la acción ponemos una semilla, y lo que pasa después es digno de Ser vivenciado.


Autora: Nancy Erica Ortiz


REFLEXION

Los niños de hoy necesitan con desesperación padres que:


…jueguen a tirar y agarrar la pelota, disfruten las reuniones de té o luchen porque el corazón de un niño está allí y partan a conquistarlo.


…rían hasta que les duela el vientre y las lágrimas caigan de sus ojos mientras en secreto crean profunda amistad y recuerdos que duren toda una vida.


…cometan errores pero considérenlos oportunidades maravillosas para aprender.


…coloquen en la agenda de su vida un concierto preescolar desafinado o un juego de pelota de niños de diez años, porque son de un infinito valor para aquellos que participan en ellos.


…amen en todo momento, porque el amor es un don dado libremente y no una recompensa por buenos servicios.


…escuchen mirando a los ojos y con ambos oídos, incluso cuando esto signifique arrodillarse sobre una rodilla.


…admitan cuando estén equivocados y trabajen para arreglar las cosas.


…escuchen de los necesitados y digan: ¡Hagamos algo para ayudarlos, ahora mismo! y activen un fuego incontrolable de generosidad y bondad.


…den el crédito a los demás y otorguen poder a los que impacten para que tengan éxito en todo lo que hagan.


…modelen el amor como acción, compromiso y verdad, incluso cuando duela porque crean que Dios puede obrar milagros aun en el corazón más duro.


…amen al Señor con todo su corazón, alma y mente, y sepan que el resto es solo detalles.


El corazón de cada niño late al ritmo del amor del padre.

Fuente: Historias de aliento para el corazón de un padre, Editorial Unilit

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