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martes, 3 de septiembre de 2013

Los lobos aúllan para demostrar su cariño


Por   29 ago 2013
Por Jim Peaco. Liberada al Domino Público, vía Wikimedia CommonsEn un centro de recuperación de fauna salvaje de Austria hay dos manadas de lobos, nueve individuos en total. Como el espacio no es suficiente para que puedan moverse como lo harían en libertad, los trabajadores del centro los sacan a pasear todos los días, y para evitar problemas lo hacen de uno en uno. Y cada vez que sacan a uno de los lobos, el resto de su manada aúlla.
Este comportamiento, el hecho de que los lobos reaccionen a la falta de uno de los miembros de su manada no es nada extraño. En la naturaleza, cuando un animal falta – bien sea porque ha muerto, o se haya alejado, o incluso cambiado de manada – el resto de su grupo social reacciona aullando.
El hecho curioso que detectaron los responsables del centro austríaco es que el “canto” - el tono, la intensidad y duración del aullido – no era igual para todos los animales. Cuando se sacaba a algunos el resto aullaban más fuerte y durante más tiempo que cuando paseaban a otros.
Pero, ¿dónde estaba la diferencia? Debía haber algo, algún motivo que hiciese que la reacción del resto de animales fuese distinto. Así que decidieron estudiar la reacción exacta de cada uno de los lobos que quedaban en el centro cuando se sacaba a otro miembro de su manada.
La explicación que se había dado hasta el momento sobre los aullidos de los lobos lo relacionaba con el estrés. Perder a un miembro de tu grupo social genera ansiedad. Esto además cuadraba muy bien con lo que habían encontrado los investigadores: si se trataba de estrés, provocaría más ansiedad perder al jefe de la manada que a miembros menos relevantes de la jerarquía social.
El único problema es que los resultados no mostraban esto. Hay una hormona, el cortisol, que se relaciona con la ansiedad. Sin embargo, los niveles de cortisol no se veían afectados por los paseos de los compañeros de manada. Así que la explicación tenía que estar en otro lugar.
Y así era. Siguieron apuntando las reacciones de cada uno de los que se quedaban mientras un individuo paseaba, y detectaron que cuanto mejor era la relación entre dos lobos, más aullaba el que se quedaba “en casa”. Especialmente si se trataba de la pareja favorita de alguno de los machos dominantes, y la hembra del macho alfa.
La conclusión que queda de este estudio resulta muy simple, a la vista de los resultados. Se pensaba que los lobos – como otros muchos animales – respondían únicamente al estrés. La cosa es mucho más compleja: definen su relación con otros miembros de su manada gracias a su aullido, e incluso se puede considerar que “vocalizan” su cariño. Esto supone un cambio en la forma de entender las relaciones y las estructuras sociales no sólo en lobos, sino también en otros muchos mamíferos.
Con los resultados del estudio, se publicó un artículo en Current Biology.

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