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martes, 8 de mayo de 2012



Fabrican revolucionario tejido hecho de leche podrida

Fibra de leche

Anke Domaske utiliza leche descartada para el consumo como el material básico de su fibra.
La próxima vez que usted vaya de compras, quizás termine comprando una camisa fabricada con base en un material inusual: leche podrida.
Esa es, por lo menos, la intención de la diseñadora y microbióloga alemana Anke Domaske, que actualmente se dedica a comprar leche que ha sido descartada para el consumo humano para transformarla en una fibra similar a la seda (y que no huele a leche rancia).

Algunos críticos de esta técnica argumentan, sin embargo, que la fibra no es tan duradera como otras y que la producción láctea convencional tiene de por sí un impacto negativo sobre el medio ambiente.
Radicada en la ciudad alemana de Hanóver y con una pequeña planta de producción en Bremen, Domaske dice que la fibra es natural, fácil de producir, ecológica y tiene propiedades antialérgicas.

Un guardarropa ecológico

ropa de leche
El poliéster y el algodón son dos de los materiales más usados en la industria textil. Pero sus críticos argumentan que son poco amigables con la naturaleza. En los últimos años se han desarrollado algunas alternativas atípicas:
  • Bambú: como crece rápidamente y sin fertilizantes, es considerado un material con amplios beneficios ambientales. Pero el proceso de producción del textil derivado del bambú puede incluir el uso de químicos.
  • Eucalipto: la pulpa de la madera del eucalipto se utiliza para crear un textil calificado de suave y transpirable. Los productos derivados son biodegradables.
  • Soya: algunos consideran que por su suavidad, el textil derivado de las vainas que envuelven los granos de soya es una especie de "cachemir vegetal".
¿Cómo produce esta fibra? BBC Mundo conoció el proceso durante una visita de Domaske a Miami, en Estados Unidos.

"Como hornear"

Si bien Domaske fue reconocida en Alemania por el carácter innovador de su trabajo, ella no es la primera ni la única persona que desarrolla este textil.
De hecho, en la primera mitad del siglo XX se registraron casos similares en los que se produjeron fibras a base de leche.
La alemana resalta, sin embargo, que en esos casos la fibra contenía una alta producción de químicos y era muy costosa. Ahora es mucho más sencilla y ecológica.
"Se puede comparar con hornear o hacer panqueques", dice.
La proteína llamada caseína -que son los sólidos blancos que se acumulan sobre la leche agria- se seca hasta formar una especie de harina. Esa harina se mezcla con agua y se amasa.
Pero esa es la versión simplificada, pues para obtener la fibra se necesita una máquina similar a la que se usa para moler carne.
Ésta tiene dos espirales que no sólo calientan la caseína sino que la vuelven maleable. Ese material luego se presiona hasta que sale en forma de hebras que son más delgadas que un cabello.
Con unos seis litros de leche agria se puede hacer un vestido.

Natural y antialérgico

Después de unos dos años de ensayo y error, Domaske logró en el invierno europeo de 2010 su primera vestimenta que cuenta con un porcentaje de fibra de leche.
Desde entonces se ha dedicado a perfeccionar el textil y a ofrecerlo a diferentes industrias -desde la automotriz hasta la médica- para que lo prueben antes de comercializarlo.
Anke Domaske

Domaske nació en Moscú, pero creció en Leipzig, en el este de Alemania.
Dice que al utilizar leche podrida, usa un producto que de otro modo sería desechado. Y agrega que el proceso es rápido y tiene un consumo bajo de agua, si se compara con la producción de otros textiles.
Mientras se necesitan unos dos litros de agua para producir un kilo del textil de leche, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) estima que se necesitan unos 20.000 litros de agua para la misma cantidad de algodón.
Sin embargo, éste último es más barato que la fibra de leche.
Para Domaske, el precio adicional no es un impedimento si se tiene en cuenta que su textil es, según cuenta, beneficioso para quienes tienen la piel sensible. Esto se puede deber a que el pH (o la acidez) de la leche es cercano al pH de la piel.
"Como no estamos usando químicos para producir la fibra, espero que de verdad pueda ayudar a las personas que tienen alergias o irritación de la piel", dice la alemana.
"La simplicidad del producto es lo que lo hace tan especial", concluye. "De verdad creo que se puede cambiar el mundo a través del diseño".

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