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jueves, 26 de junio de 2014

Beat Keeping in a California Sea Lion (Ronan) No sólo los humanos bailamos!


No sólo los humanos bailamos

Tampoco somos la única especie que pueden consolar a un congénere.

Los humanos no son los únicos que tienen sentido del ritmo: los bonobos y los leones marinos también son capaces de marcar el compás, dos excepciones en el mundo animal que podrían ayudar a comprender mejor cómo evolucionó nuestro sentido musical en la historia.
El hecho de escuchar o de sentir un ritmo musical implica la participación de numerosas regiones del cerebro y esta capacidad compleja parece ser única para el hombre y algunas otras especies", explicóAniruddh Patel, profesor adjunto de psicología de la Universidad Tuft en Boston, en la conferencia anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) que tuvo lugar en Chicago (norte de Estados Unidos) el fin de semana.
Patricia Gray, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, relató haber sido sorprendida por un bonobo hace algo más de una década.
Estaba golpeando mecánicamente una vitrina de un zoo cuando el simio que se encontraba al otro lado del cristal respondió a su ritmo, afirmó en una conferencia de prensa.
Intrigada, ella golpeó más rápidamente y el bonobo la siguió poniéndose incluso de espaldas para golpear también sobre el cristal, con sus dedos del pie, tras haber obtenido una golosina.
Pensé entonces que debíamos estudiar más de cerca cuestiones muy interesantes”, prosiguió la científica, que continúa desde entonces trabajando con bonobos, un animal con el que los humanos comparten 98.7% de su ADN.
Los bonobos son extremadamente sensibles a los sonidos", indicó, explicando haber enseñado a estos animales a marcar el compás en una batería.
Al ritmo de Backstreet Boys
Desde que tuvo lugar este descubrimiento, otras dos especies animales muy diferentes también han revelado una sorprendente capacidad de sincronizar sus movimientos de manera real con el ritmo de la música.
Se trata de cacatúas que bailan al ritmo de Backstreet Boys y de un lobo marino cuya canción favorita es "Boogie Wonderland", el éxito del grupo de funk Earth Wind and Fire.
Todos los científicos, incluido yo, hemos estado intrigados por la capacidad de las cacatúas para bailar al ritmo y me di cuenta que nadie había intentado jamás ver si un animal más allá de un papagayo tenía la misma facultad", explicó Peter Cook, un investigador de la Universidad de California que descubrió al lobo marino llamado Ronan.
Me decía que instruir a un mamífero a seguir el ritmo de la música debía ser sin embargo difícil, peroRonan parece ser un sujeto ideal" para este fin, añadió.
El investigador enseñó al lobo marino a balancear su cabeza al ritmo de los sonidos musicales y el animal también mostró que podía sincronizar sus movimientos con el ritmo de otros pedazos de música que no había escuchado antes.
Visto el éxito del lobo marino para seguir los nuevos ritmos tras su entrenamiento inicial, parecería que no le va a resultar muy difícil", prosiguió el investigador.
Este ejemplo sugiere que las capacidades musicales humanas podrían tener orígenes que compartirían con los animales, añadió.
Los científicos supusieron durante mucho tiempo que los animales estaban desprovistos de estas capacidades y los estudios realizados estos últimos años con nuevos métodos y especies abren nuevas perspectivas", estimó Peter Cook.
Finalmente Charles Darwin, el padre de la teoría de la evolución, podría tener razón cuando afirmaba que todas las criaturas son capaces de percibir y apreciar los ritmos musicales, una capacidad según él es común a todos los animales.
Pero los perros y otros animales no bailan, revela Edward Large, profesor de psicología de la Universidad de Connecticut.
Según él, la clave del sentido musical reside en la manera en que los circuitos cerebrales se coordinan al sincronizar los ritmos y cómo los ritmos propios del cerebro se armonizan con los de la música.
La capacidad de sincronizar los ritmos parece ser más un mecanismo de evolución utilizado de manera diferente según las especies y las circunstancias", valoró.
No es puro baile
En otro estudio publicado en la revista Peerj, revelaron que los elefantes asiáticos se consuelan y calman unos a otros con contacto físico y vocalizaciones cuando están angustiados.
Durante siglos, la gente ha observado que los elefantes parecen ser animales muy inteligentes y empáticos, pero, como científicos, teníamos que probarlo", señaló el autor del estudio, Joshua Plotnik, quien estudiaba en la Universidad Emory, en Atlanta (Georgia) cuando inició la investigación.
Entre los animales el consuelo es raro aunque existe una abundante evidencia empírica de comportamientos de confort, compañía y condolencia entre los simios mayores, los caninos y ciertos córvidos.
El coautor del estudio, el profesor de psicología Frans de Waal, quien dirige el Centro Nacional Yerkes de Investigación de Primates en Emory, anotó que "con sus fuertes vínculos sociales no es sorprendente que los elefantes muestren preocupación mutua".
Este estudio demuestra que los elefantes se estresan cuando ven a otros que sufren estrés, y se acercan para calmarlos en un gesto que no es muy diferente del de los chimpancés o los humanos que abrazan a alguien cuando está angustiado", añadió.
Plotnik, quien ahora trabaja en la Universidad Mahidol, de Tailandia, escribió que "los humanos son únicos de muchas formas, pero no tantas como creíamos".
Para este estudio los científicos observaron durante casi un año a 26 elefantes asiáticos cautivos en un campo para elefantes de 13 hectáreas en el norte de Tailandia, y registraron las instancias en las cuales un elefante mostró estrés y las reacciones de los elefantes cercanos.
Las instancias de estrés respondieron a causas que los científicos no pudieron determinar o a causas observables como el paso de un perro, una serpiente o algún otro animal, o la presencia de un elefante hostil.
Cuando un elefante se inquieta, sus orejas se extienden a los lados, la cola se yergue o se curva hacia arriba, y el animal emite un ruido de baja frecuencia, o como una trompeta", explicó Plotnik.
El estudio encontró que los elefantes cercanos se aproximaban al individuo estresado para un contacto físico directo más frecuente que el registrado durante los períodos de calma.
En un ejemplo típico un elefante se acerca al costado del animal estresado y usa su trompa para tocarle la cara o coloca su trompa en la boca del otro elefante.
Es una posición muy vulnerable porque puede ser mordido", señaló Plotnik. "Y el mensaje puede ser: 'Estoy aquí para ayudarte, no para lastimarte'", agregó.
Asimismo, los elefantes que respondieron al estrés mostraron una tendencia a las vocalizaciones con diferentes ruidos.

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