viernes, 2 de agosto de 2013

Juana



Juana tiene la piel como de barro
y de barro y jirones se hace el monte,
mientras mengua su verde en el desmonte
Juana pierde la vida por un guarro.

No hay pudor ni piedad ante el desgarro.
Nadie escucha su grito, al horizonte
el canto plañidero de un sinsonte
no alcanza a detener el despilfarro.

¿Para qué sirve el mundo, tanta cumbre,
los curas, los gobiernos, la justicia
si esta tarde en el monte murió Juana?

¿Para qué sirvo yo, mi pesadumbre,
el poema que escribo si es noticia
que en el monte, violada, ha muerto Juana?


Ana María Broglio
República Argentina-Villa Gesell

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