The Daily Puppy

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martes, 21 de junio de 2016

Así está la Venezuela de hoy!!! El testimonio auténtico de alguien que sólo sobrevive en la Venezuela de Maduro.

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Meses atrás y debido a la incesante escasez de productos básicos que sufre el país, se había anunciado desde el gobierno, una medida que consistía en vender a la población unas “bolsas” de productos de la cesta básica a precios regulados.
La distribución se haría a través de las juntas comunales de los diferentes barrios. Nos hicieron un censo, tomaron nuestros datos y en cuestión de quince días empezaría la distribución. Lógicamente, aquello nunca sucedió.
Al final el Presidente de la junta comunal se cansó de tantos reclamos de los vecinos y le dijo a una amiga de la infancia, que nuestro barrio estaba considerado como clase media y que el Alcalde dijo que de ninguna manera nos iban a llegar las fulanas “bolsas” porque él iba a privilegiar a los sectores más necesitados.

Yo a todas estas, con mi escudo de indiferencia tratando de no entrar en polémicas, seguía con mis proyectos.

Pero, me dejé convencer por mi suegro y me fui a hacer una cola de 3 días (si, como lo lees, 3 días) cerca de mi casa. Por supuesto, no 3 días completos, más bien ir hasta el supermercado y sentarnos a esperar en la cola hasta la hora del cierre. Siempre me ha parecido humillante pero mi suegro insistía y me llamaba por teléfono y me animaba.
Miércoles, Jueves, Viernes, hasta que el sábado en la mañana me llama y me dice que llegó el camión con arroz, margarina, espagueti y harina de maíz.

Bueno! A partir de ahí los gritos y los insultos proliferaron. La discordia comenzó porque hay dos supermercados, uno frente al otro divididos por la avenida principal y resulta que ahora tenemos fronteras. A nuestro sector le llegó la mayor parte de la carga mientras que al otro supermercado le llegó poco (en realidad lo que ellos pidieron).

Las juntas comunales discutían porque una le decía a la otra que tenían que repartir los productos por igual a cada sector, es decir, nosotros teníamos que ceder la mitad de la mercancía al sector vecino mientras que la gente que tenía 3 días en la cola reclamaba que ellos no se iban a quedar sin producto por darle a los otros.

Pudimos comprar, mi hermano y yo a duras penas, un kilo de harina de maíz cada uno, ya que los otros productos se terminaron cuando por fin nos tocó el turno. No vale la pena, la verdad.

Mi suegro estaba indignado y tuvimos nuestras palabras por su manera de razonar en cuanto a la división de sectores.

Así que le dije “Por favor, lo estimo mucho pero no me llame más para hacer cola, no soporto la mala energía y la vibra de miseria que esta situación genera” No sé si me volverá a hablar.

Familias en contra y gente que de pronto toma una actitud agresiva. Lo peor es que es el vecino, con quién creciste, con quien jugabas al escondite de pequeño el que te mira con tal furia y agresividad que pareciera que te quiere matar. 
 La Guardia Nacional y la Policía Municipal a menudo llegan al mismo tiempo que llegan los productos para “mantener” el orden.
A ellos, el supermercado tiene el deber de regalarles mercancía. Y no es poca cantidad. Por lo general los productos son apartados y ellos se los llevan más tarde, mermando así lo que se le puede vender a varias familias.

Es surreal realmente. Así es el socialismo.

Te envío esta historia, hazla tuya, hazla poema, hazla verdad disfrazada de fábula si así lo quieres. Pero sobre todo, cuéntala. Porque a los ojos del mundo, los opositores al régimen no decimos sino mentiras para justificar la salida de gobernantes que “aman” al pueblo. En realidad Venezuela está de maravilla y todo funciona perfectamente, según el discurso de nuestro “Presidente”.


1 comentario:

  1. Subo este testimonio sintiéndome realmente acongojada. Es realmente triste que pasen estas cosas. Un pueblo tan hermoso como el venezolano... no hay derecho a que un tirano lo maltrate de esa manera, pisoteando su dignidad a costa de más y más poder y corrupción. Me pregunto: ¿hasta cuándo lo soportarán?

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